La tarea concreta
Cada semana entraban entre treinta y sesenta documentos de proveedores. El equipo necesitaba saber, sin abrir cada PDF, si era factura, contrato o anexo, y qué número, fecha, importe y proveedor contenía. El registro manual consumía media jornada y arrastraba errores de transcripción que luego costaba rastrear.
Cómo se resolvió
El flujo detecta el tipo de documento por estructura y palabras clave, extrae los cuatro campos principales y los cruza con la fila existente en la hoja de cálculo. Si el número o el importe no coinciden, el expediente se aparta en una carpeta de revisión con una nota que indica exactamente qué campo no cuadra y con qué valor se encontró.
El punto delicado
Los escaneos con poco contraste rompían la extracción. Se añadió una etapa de mejora de imagen antes del reconocimiento y un umbral de confianza por debajo del cual el documento no se procesa solo: pasa a revisión manual. Preferimos que un expediente espere a que un dato inventado entre en el registro.